La principal función de los pulmones es establecer el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono entre los tejidos y el aire ambiente. El intercambio gaseoso depende de la ventilación, la difusión a través de la interfase alveolo-capilar y de la perfusión pulmonar.

La medición de la difusión informa sobre la transferencia del gas entre el alveolo y la sangre de los capilares pulmonares. El gas universalmente utilizado es el monóxido de carbono (CO) debido a que es soluble en sangre y a su gran afinidad por la hemoglobina, lo que permite utilizar concentraciones muy bajas. La capacidad de difusión de CO (DLCO) es la cantidad de dicho gas captada por minuto en relación con el gradiente de CO a través de la interfase alveolo capilar y en la sangre capilar.


Existen diferentes métodos para medir la DLCO: la técnica de reinhalación (rebreathing), la técnica de respiraciones múltiples y el método de la respiración única (single breath). Este último es el más utilizado actualmente. La medición de DLCO por respiración única consiste en hacer que el paciente exhale el aire hasta el RV y luego efectúe una respiración rápida de más del 90% de la CV de un gas que contenga CO al 0,3%, helio (He) al 10%, oxígeno al 21% y el nitrógeno en equilibrio. Tras la inhalación rápida, se retiene la respiración durante 10 segundos para permitir su difusión y posteriormente se hace espirar al paciente rápidamente. Del aire exhalado se descarta la primera parte, por corresponder al espacio muerto (aire en boca, faringe y bronquios) que no ha sufrido proceso de difusión, y se utiliza la segunda fracción (fracción alveolar) donde se determina la concentración final de helio y CO.

Está indicada su realización en la evaluación y el seguimiento de enfermedades que afectan al parénquima pulmonar, relacionadas con fármacos (metotrexate, nitrofurantoína, azatioprina, penicilamina y ciclofosfamida), efectos secundarios de la quimioterapia y radioterapia, en el seguimiento y evaluación de la bronquiolitis obliterante, de la fibrosis pulmonar, de la hemorragia pulmonar y en la valoración de la afectación pulmonar en las enfermedades sistémicas, entre otras.


(1) Metodología

El paciente respira a través de un neumotacógrafo que va a medir el volumen de aire inspirado y que está conectado a una válvula con tres vías, que permite que el paciente respire inicialmente del ambiente. El paciente debe exhalar hasta alcanzar el RV y posteriormente realiza inspiración rápida hasta TLC. La duración de la inspiración oscilará entre 1,5 y 2 segundos en individuos sanos y será inferior a 4 segundos en pacientes con obstrucción de la vía aérea. El volumen inspiratorio debe ser por lo menos el 90% de la mayor CV previa (debe hacerse espirometría forzada previa). Posteriormente el paciente realizará una apnea de 10 segundos y a continuación exhalará el aire rápidamente. Se rechaza la primera parte, equivalente al espacio muerto (750-1.000 ml). El volumen analizado debe estar entre 500 y 1000 ml. La prueba debe repetirse hasta lograr al menos dos valores que tengan una variablidad menor del 10% y menor de 3 ml CO/min/mmHg. Entre cada prueba deben pasar al menos cuatro minutos. El sistema debe ser calibrado diariamente con una jeringa de 3 litros y ajustado según condiciones BTPS.

En el caso de niños menos colaboradores, que no pueden realizar la técnica de la respiración única, se utiliza la técnica de respiraciones múltiples. El paciente debe inhalar una mezcla de monóxido de carbono durante varias respiraciones hasta que la concentración del gas permanezca constante. Dado que se conoce la concentración inicial de CO y el volumen espirado, midiendo la concentración final de CO mezclado, puede calcularse la captación de CO. Sin embargo, existen amplias variaciones en la realización de esta técnica según los diferentes LFPP y actualmente no existe una adecuada estandarización de la metodología.

(2) Interpretación de resultados

Se produce un aumento de DLCO en patologías con aumento de volumen sanguíneo en los capilares pulmonares, como son la policitemia, la hemorragia pulmonar, los cortocircuitos izquierda-derecha, el ejercicio o en ciertos asmáticos que generan presiones negativas intratorácicas durante la inspiración hasta TLC.

Existe una disminución de DLCO en los pacientes con reducción del volumen alveolar o en los defectos de difusión como en la bronquiolitis obliterante, en la que se produce una pérdida de superficie de la interfase alveolo-capilar, secundaria a la rotura alveolar y aparición de espacios alveolares grandes. También se encuentra disminuida en patología con menor llegada de volumen de sangre a dicha interfase (anemia, embolia pulmonar e insuficiencia cardiaca), en la alteración estructural de la interfase (fibrosis intersticial, sarcoidosis, colagenosis, asbestosis, alveolitis extrínseca, edema pulmonar y fases avanzadas de la fibrosis quística) y en la hipertensión pulmonar primaria.

En las fases precoces de la fibrosis quística el valor de DLCO puede estar aumentado, debido a que la obstrucción bronquial produce un incremento en las oscilaciones de presión pleural y un aumento de sangre que llega al pulmón. Al evolucionar la enfermedad, se produce una alteración de la microcirculación pulmonar provocando la reducción progresiva de DLCO. Por tanto, la técnica de difusión no resultará útil en la detección de la afectación pulmonar precoz ya que los índices obtenidos por espirometría (FVC, FEV1) o pletismografía se alteran con anterioridad e irán disminuyendo progresivamente.

Azken aldaketa: astelehena, 2012(e)ko azaroaren 26(a)n, 13:04(e)tan